Este blog contiene reflexiones, escritos, análisis, fotografías y todo lo que pueda aportar a construir un ser humano libre.
Nelly Barbery en el Livingroom
Vamos hasta la cima...
Cada ser humano puede construir más allá de lo que cree imposible, solo tiene que decidirlo...
Aqui pueden escribir, comentar, putear, expresarse, es un espacio de libre expresión...
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lunes, 12 de abril de 2010
domingo, 11 de abril de 2010
Lo implícito (no vamos a encerrar la palabra)
Por Nelly Barbery
Sutiles viles acciones
pequeñas como un microbio
invisibles y venenosas
Una llamada cae
como un rayo se alumbra
como una bomba estalla
invisible llamada
Si un día pudiera
rozar la verdad
tocar el alma
y sonreir
No era esa la vida
no era así la historia
pero así fue
Cuando un día serena
camine por mi jardín
cuidaré de mi jazmín
Corre, corre
la vida solo se prende un instante...
Sobre la falaz palabra
surge el velo de una mirada
y la palabra se queda muda
Aún el silencio más silencioso
Aún la lagrima más sutil
no podrán mitigar la pena
Corre, Viko, corre
que la muerte te alcanzará
Guardar las formas
rescatar los contenidos
El regalo del día
surge con destellos
viene alumbrado de palabras luz
La confianza se escurre
entre las hojas
y no vuelve a florecer
Un día el camino
iluminado de girasoles
nos dará los buenos días
Gira y gira el planeta
y aún así
la calesita marea
La mirada sutil se escabulle
la palabra doble se instala
nos acompaña a tomar el té
La brisa arrecia tornado
son aires de tormenta
después tal vez silencio
En la plenitud del día
el canto será viento
verdad y vida
Si una sonrisa espía
una mirada declara
Ronca voz inundada
por el canto desgarrada
Ideas como racimos
te construirán libre
Hilos de luz se filtran
iluminando el sendero...
Sutiles viles acciones
pequeñas como un microbio
invisibles y venenosas
Una llamada cae
como un rayo se alumbra
como una bomba estalla
invisible llamada
Si un día pudiera
rozar la verdad
tocar el alma
y sonreir
No era esa la vida
no era así la historia
pero así fue
Cuando un día serena
camine por mi jardín
cuidaré de mi jazmín
Corre, corre
la vida solo se prende un instante...
Sobre la falaz palabra
surge el velo de una mirada
y la palabra se queda muda
Aún el silencio más silencioso
Aún la lagrima más sutil
no podrán mitigar la pena
Corre, Viko, corre
que la muerte te alcanzará
Guardar las formas
rescatar los contenidos
El regalo del día
surge con destellos
viene alumbrado de palabras luz
La confianza se escurre
entre las hojas
y no vuelve a florecer
Un día el camino
iluminado de girasoles
nos dará los buenos días
Gira y gira el planeta
y aún así
la calesita marea
La mirada sutil se escabulle
la palabra doble se instala
nos acompaña a tomar el té
La brisa arrecia tornado
son aires de tormenta
después tal vez silencio
En la plenitud del día
el canto será viento
verdad y vida
Si una sonrisa espía
una mirada declara
Ronca voz inundada
por el canto desgarrada
Ideas como racimos
te construirán libre
Hilos de luz se filtran
iluminando el sendero...
sábado, 10 de abril de 2010
Por el derecho a la vida del pueblo Xamoc Kásek
Los derechos a la vida, a la integridad personal, a la propiedad, a las garantías y protección judicial del pueblo Xamoc Kásek, son derechos básicos para la permanencia y desarrollo de una cultura que es originaria de estas tierras, a quienes se les ha robado la posibilidad básica de ser en este planeta!! Apoyamos al pueblo Xamoc Kásek en su lucha!! Hagamos de Paraguay un país inclusivo y valoremos la inmensa diversidad de nuestra gente. Es inadmisible en el Siglo XXI suprimir a todo un pueblo, toda una cultura, suprimir vida... En la conducta de los seres humanos de hoy aún pervive la era de las cavernas.
miércoles, 10 de marzo de 2010
La guerra de los antónimos
Aquí va una nota del como si al que nos exponen los medios todos los días. Es sorprendente lo poco sutiles que pueden ser los que creen tener la sartén por el mango y es necesario hablar de ello. Toda acción para desarticular esta visión parcial de la realidad es importante para todos. Espero que sirva. Pueden hacerlo circular si consideran que aporta.
La guerra de los antónimos
Nelly Barbery
Decir algo para no decir nada, palabras cómplices de un pacto de silencio que no se rompe ante la realidad de la que no se quiere hablar. Imágenes que no muestran, que son nada más parte de realidades tan lejanas a cualquier mortal, que casi se tornan virtuales. La ética y la crudeza de las imágenes son algunos de los argumentos más usados para justificar la pulcritud de unas imágenes que no se manchan con la sangre salpicada en una guerra cruel de ocupación o en cualquier acción intervencionista. La sangre se lava con las imágenes y palabras lavadas que se cargan con un discurso pacifista que se contradice totalmente con la realidad y con las noticias que llegan a través de medios alternativos que muchos se esfuerzan por mantener vivos y despiertos. Sin embargo, no se lavan las imágenes crudas que - como el otro día - mostraban una decapitación de un ser humano, en vivo y directo y que fue pasada una y otra vez, como para hacernos sentir que la única violencia que existe es la de los otros, los que defienden la autodeterminación de su pueblo y que se han visto empujados a tomar medidas desesperadas, ante la impotencia que producen las bombas, la ocupación político-militar y la destrucción sistemática de su gente y de su cultura. Nada justifica la violencia, pero todo pueblo agredido y violentado tiene el derecho a réplica, medida de emergencia para sobrevivir al furor, a la ignominia y a la destrucción de un imperio que se quiere fagocitar todo, riquezas materiales y seres humanos.
Es así como se meten en nuestras casas, como dicen ellos, sin permiso, a contarnos una historia construida sobre la base de mentiras y eufemismos. Y ahí estamos nosotros, ante ese aparato que nos pide pasividad, silencio y permisividad, que nos satura el alma de vacío y cobardía.
Desde siempre la guerra ha traído consigo desastres, duelos y pérdidas humanas y materiales. Lo que no estamos viendo es que todos somos parte activa o pasiva de esa guerra, que hoy, más allá del campo de batalla concreto, se desarrolla también en los medios, en forma de guerra psicológica de desinformación, censura y mentiras, donde las víctimas somos nosotros, quienes lejos de los escenarios de la guerra, no tenemos contacto directo con ella y aprovechando esta situación, nos tratan de convencer de la legitimidad y necesidad de la guerra, apelando al miedo y al sentimiento de inseguridad que cada vez invade más frecuentemente nuestra vida cotidiana. Se apela a la defensa de nuestra seguridad, a la lucha contra el terrorismo y con estos argumentos toda acción para eliminarlos es justificable. Por las dudas nos causen horror las acciones de guerra y sus víctimas militares y civiles, adultos, jóvenes y niños, nos cuentan que hay guerra pero no lo que realmente ocurre en ella. Y siempre el discurso viene de un lado de la historia, de los supuestos buenos (según el discurso maniqueísta en el cual nos quieren involucrar), los otros son monstruos violentos a los cuales no se les da el beneficio de la palabra ni de la imagen.
A las FARC de Colombia se las asocia con el narcotráfico como el único sustento de su actual existencia, la guerrilla de más de 40 años, la más antigua de Latinoamérica. Al MAS de Bolivia también se lo asocia con la coca como base de su lucha y resistencia social. A los aymaras de Ilave en Perú se los relaciona con la violencia generada por extranjeros que no se sabe de donde son, que tienen no se cuales intereses ajenos a los de la gente que lucha. A la resistencia de Irak se la relacionó con Sadam Husseim primero y ahora con el fundamentalismo religioso y terrorista, que manipula a la población que sale a expresar a las calles su repudio a la ocupación de potencias extranjeras lideradas por Estados Unidos, o que defiende a su pueblo del genocidio con las armas. A Al Qaeda lo relacionan con el terrorismo más salvaje que haya existido, interesados ellos en destruir a Estados Unidos, Europa y todo cuando represente a la cultura occidental. A los luchadores sociales argentinos, piqueteros, hombres y mujeres hambrientos y desocupados, los relacionan con el desorden, el abuso y actos criminales en contra de su país. Al movimiento social de Ecuador lo relacionan con el extremismo más radical y merecen ser objeto de una intervención militar estadounidense. Lo mismo pasó con los luchadores sociales de Haití y se dio la invasión militar y actualmente se encuentran sitiados por tropas internacionales y estadounidenses, con la anuencia y apoyo de ese organismo internacional nada neutral llamado Naciones Unidas, que sirve de base de apoyo a todas las medidas de guerra que Estados Unidos ha venido desarrollando en las últimas décadas.
¿Qué pasa que todos los luchadores sociales de la actualidad son sinónimo de terroristas y como tales enjuiciados y criminalizados, los mismos a quienes en décadas pasadas se los enjuiciaba, torturaba, exiliaba o desaparecía por comunistas y guerrilleros?
Mientras tanto, millones de imágenes y palabras nos atacan desde los televisores y medios diversos, en forma sistemática y diaria, para que no queden fisuras y quedemos convencidos que cualquier acción en contra de los Estados Unidos es criminal y no un justificable derecho a réplica, derecho a sobrevivir y a construir un mundo de seres humanos sin hambre, educados, sanos y felices, sin competir unos con otros, sin sentir que nuestro vecino es nuestro enemigo. Mientras tanto nos vamos encerrando en nuestros hogares, cada vez más atemorizados de ese enemigo invisible que nos dicen está por todos lados y nos acecha, cada vez más solos, cada vez más egoístas y pegados a nuestros objetos personales, única referencia de que existimos, que nos va quedando.
Simplemente para mencionar algunas, hoy libertad en los medios significa esclavitud, paz es sinónimo de guerra y violencia, amistad significa intervención, demolición significa borrar las huellas de la tortura y el horror, amor significa odio, vida significa muerte y genocidio, reconstrucción significa destrucción, libertad de expresión significa censura y manipulación, democracia significa dictadura y tortura contra los disidentes. Todos los significados puestos al servicio de intereses de superexplotación humana, maximización de ganancias y poder total y totalitario, poder global.
Pareciera que esta guerra psicológica se puede definir como el exterminio de los antónimos, la arbitrariedad de los significados y toma a los seres humanos actuales como sonámbulos activos que no podrán ver la diferencia. El objetivo final parece ser lograr el exterminio de la conciencia humana.
A pesar de ello, existimos millones de seres humanos que expresamos en palabras e imágenes que describen, que muestran, que denuncian, que se rebelan, que responden, que proponen. A pesar de ello, millones de seres humanos estamos seguros de nuestro despertar y de nuestro futuro luminoso.
La guerra de los antónimos
Nelly Barbery
Decir algo para no decir nada, palabras cómplices de un pacto de silencio que no se rompe ante la realidad de la que no se quiere hablar. Imágenes que no muestran, que son nada más parte de realidades tan lejanas a cualquier mortal, que casi se tornan virtuales. La ética y la crudeza de las imágenes son algunos de los argumentos más usados para justificar la pulcritud de unas imágenes que no se manchan con la sangre salpicada en una guerra cruel de ocupación o en cualquier acción intervencionista. La sangre se lava con las imágenes y palabras lavadas que se cargan con un discurso pacifista que se contradice totalmente con la realidad y con las noticias que llegan a través de medios alternativos que muchos se esfuerzan por mantener vivos y despiertos. Sin embargo, no se lavan las imágenes crudas que - como el otro día - mostraban una decapitación de un ser humano, en vivo y directo y que fue pasada una y otra vez, como para hacernos sentir que la única violencia que existe es la de los otros, los que defienden la autodeterminación de su pueblo y que se han visto empujados a tomar medidas desesperadas, ante la impotencia que producen las bombas, la ocupación político-militar y la destrucción sistemática de su gente y de su cultura. Nada justifica la violencia, pero todo pueblo agredido y violentado tiene el derecho a réplica, medida de emergencia para sobrevivir al furor, a la ignominia y a la destrucción de un imperio que se quiere fagocitar todo, riquezas materiales y seres humanos.
Es así como se meten en nuestras casas, como dicen ellos, sin permiso, a contarnos una historia construida sobre la base de mentiras y eufemismos. Y ahí estamos nosotros, ante ese aparato que nos pide pasividad, silencio y permisividad, que nos satura el alma de vacío y cobardía.
Desde siempre la guerra ha traído consigo desastres, duelos y pérdidas humanas y materiales. Lo que no estamos viendo es que todos somos parte activa o pasiva de esa guerra, que hoy, más allá del campo de batalla concreto, se desarrolla también en los medios, en forma de guerra psicológica de desinformación, censura y mentiras, donde las víctimas somos nosotros, quienes lejos de los escenarios de la guerra, no tenemos contacto directo con ella y aprovechando esta situación, nos tratan de convencer de la legitimidad y necesidad de la guerra, apelando al miedo y al sentimiento de inseguridad que cada vez invade más frecuentemente nuestra vida cotidiana. Se apela a la defensa de nuestra seguridad, a la lucha contra el terrorismo y con estos argumentos toda acción para eliminarlos es justificable. Por las dudas nos causen horror las acciones de guerra y sus víctimas militares y civiles, adultos, jóvenes y niños, nos cuentan que hay guerra pero no lo que realmente ocurre en ella. Y siempre el discurso viene de un lado de la historia, de los supuestos buenos (según el discurso maniqueísta en el cual nos quieren involucrar), los otros son monstruos violentos a los cuales no se les da el beneficio de la palabra ni de la imagen.
A las FARC de Colombia se las asocia con el narcotráfico como el único sustento de su actual existencia, la guerrilla de más de 40 años, la más antigua de Latinoamérica. Al MAS de Bolivia también se lo asocia con la coca como base de su lucha y resistencia social. A los aymaras de Ilave en Perú se los relaciona con la violencia generada por extranjeros que no se sabe de donde son, que tienen no se cuales intereses ajenos a los de la gente que lucha. A la resistencia de Irak se la relacionó con Sadam Husseim primero y ahora con el fundamentalismo religioso y terrorista, que manipula a la población que sale a expresar a las calles su repudio a la ocupación de potencias extranjeras lideradas por Estados Unidos, o que defiende a su pueblo del genocidio con las armas. A Al Qaeda lo relacionan con el terrorismo más salvaje que haya existido, interesados ellos en destruir a Estados Unidos, Europa y todo cuando represente a la cultura occidental. A los luchadores sociales argentinos, piqueteros, hombres y mujeres hambrientos y desocupados, los relacionan con el desorden, el abuso y actos criminales en contra de su país. Al movimiento social de Ecuador lo relacionan con el extremismo más radical y merecen ser objeto de una intervención militar estadounidense. Lo mismo pasó con los luchadores sociales de Haití y se dio la invasión militar y actualmente se encuentran sitiados por tropas internacionales y estadounidenses, con la anuencia y apoyo de ese organismo internacional nada neutral llamado Naciones Unidas, que sirve de base de apoyo a todas las medidas de guerra que Estados Unidos ha venido desarrollando en las últimas décadas.
¿Qué pasa que todos los luchadores sociales de la actualidad son sinónimo de terroristas y como tales enjuiciados y criminalizados, los mismos a quienes en décadas pasadas se los enjuiciaba, torturaba, exiliaba o desaparecía por comunistas y guerrilleros?
Mientras tanto, millones de imágenes y palabras nos atacan desde los televisores y medios diversos, en forma sistemática y diaria, para que no queden fisuras y quedemos convencidos que cualquier acción en contra de los Estados Unidos es criminal y no un justificable derecho a réplica, derecho a sobrevivir y a construir un mundo de seres humanos sin hambre, educados, sanos y felices, sin competir unos con otros, sin sentir que nuestro vecino es nuestro enemigo. Mientras tanto nos vamos encerrando en nuestros hogares, cada vez más atemorizados de ese enemigo invisible que nos dicen está por todos lados y nos acecha, cada vez más solos, cada vez más egoístas y pegados a nuestros objetos personales, única referencia de que existimos, que nos va quedando.
Simplemente para mencionar algunas, hoy libertad en los medios significa esclavitud, paz es sinónimo de guerra y violencia, amistad significa intervención, demolición significa borrar las huellas de la tortura y el horror, amor significa odio, vida significa muerte y genocidio, reconstrucción significa destrucción, libertad de expresión significa censura y manipulación, democracia significa dictadura y tortura contra los disidentes. Todos los significados puestos al servicio de intereses de superexplotación humana, maximización de ganancias y poder total y totalitario, poder global.
Pareciera que esta guerra psicológica se puede definir como el exterminio de los antónimos, la arbitrariedad de los significados y toma a los seres humanos actuales como sonámbulos activos que no podrán ver la diferencia. El objetivo final parece ser lograr el exterminio de la conciencia humana.
A pesar de ello, existimos millones de seres humanos que expresamos en palabras e imágenes que describen, que muestran, que denuncian, que se rebelan, que responden, que proponen. A pesar de ello, millones de seres humanos estamos seguros de nuestro despertar y de nuestro futuro luminoso.
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